Porque el segundo sueño profesional con el que siempre había soñado era ser profesor en una Universidad. Lo logré en el año 2020, en plena pandemia. Apliqué y tuve la suerte de obtener una plaza de profesor asociado para las asignaturas de programación en Python y Sistemas de Información Geográfica.
Casi un año después, reconozco que me lo he pasado genial dando clase, hubo momentos duros a los que tuve que enfrentarme, pero siempre me dejé guiar por lo que había visto en mis Padres: sentido común.
Haciendo un poco de autocrítica sobre este periodo, tengo que decir que no es sencillo ser profesor, necesitas prepararte cada día para guiar a la clase y al mismo tiempo el más justo en la forma de asignar las calificaciones. Sin duda me ha resultado más complejo, pelearme con la ética, que con los contenidos y la tecnología.
Agradezco al Catedrático y los Profesores que me seleccionaron la oportunidad que me dieron y que volveré a disfrutar el próximo curso, con nuevos retos, obviamente si Dios quiere.

