Tras suficientes años en un sector, uno reconoce las oleadas con las que llegan las novedades. La informática también es un mercado, y tanto los proveedores como los consumidores participan en sus mensajes.
Algunas olas reflejan avances reales. Otras deben buena parte de su fuerza a la promoción, al posicionamiento comercial o a la necesidad de destacar. Muchas veces ambas cosas suceden a la vez.
Detrás de una afirmación de moda puede haber evidencia técnica, incentivos comerciales, objetivos estratégicos o expectativas sociales. En lugar de rechazar toda novedad o aceptarla automáticamente, prefiero preguntar: quién se beneficia, qué problema resuelve y qué cambia cuando quitamos la etiqueta.
