Que te salven una vez, puede ser, que te salven dos ya es más difícil. Así que, sin más, decidí ponerme por mi cuenta. Sin una estrategia definida, comencé mi proyecto empresarial, basado en servicios, un gran error, como diría mi Primo, un negocio que no escala: pan para hoy hambre para mañana. Tenía que haber invertido mi tiempo en crear un producto, para sentar la base de mi actividad comercial. Pero no era sencillo, llevaba demasiado tiempo pensando en términos de alto nivel, alejado de la actividad de I+D. Salvé el año como pude y me di de baja de autónomos. Me dije a mí mismo, que nunca más.
Autónomo: un negocio necesita un modelo
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