Y como esto va de personas, es normal que quién te saque de tu problema no seas tú, sino que sea otra persona. Este fue el caso, un día me llamó un excompañero de USSTATS, me ofreció la posibilidad de participar en un proceso de selección de preventa de software, no me lo pensé dos veces.
El proceso de entrevistas fue más largo del que había estado habituado hasta ese momento, en principio pensé que no iba a tener éxito, pues vaya si lo tuve. Tres meses después del despido de USSTATS, entré a trabajar a FRENCHBI cobrando casi el doble. No hay mal que por bien no venga.
El primer día que entré a la oficina de FRENCHBI había un ambiente enrarecido, finalmente conseguí enterarme de qué pasaba, GERMANSOFT había comprado la compañía. Yo aún no sabía qué significaba una adquisición empresarial, lo que si era consciente es que mi puesto estaba en peligro y eso que yo acababa de aterrizar.
Rápidamente me puse manos a la obra, mientras recibía formación y me enteraba mejor de la situación que por cierto evolucionaba muy deprisa, por suerte para mi primero fueron cayendo los de arriba, me puse en contacto con una antigua colega de USSTATS que ahora trabajaba en GERMANSOFT. A través de ella conseguí llegar hasta el responsable de la integración del equipo de FRENCHBI en GERMANSOFT. Hablamos. Fui el primero en integrarme en las oficinas de GERMANSOFT, a cargo de las soluciones CPM de FRENCHBI. Una vez en GERMANSOFT, me sentía en deuda con mis compañeros y les ayudé en todo lo que estuvo en mi mano a integrarse también en los procesos comerciales de GERMANSOFT. Durante meses trabajando para GERMANSOFT, bajo nómina de FRENCHBI, fui observando cómo fueron cayendo muchos de mis compañeros comerciales. Al final prácticamente solo quedamos una parte de preventa y consultoría. Había mucha tensión en el ambiente.
Superamos el ejercicio y lo celebramos todos. A principios de año, mi esperanza era que llegase la tan deseada formación, la necesitaba, pero no llegó. Ante el frenético ritmo comercial de GERMANSOFT y el entorno de inseguridad laboral, mi cerebro hizo crack.
Fue la tensión lo que me mandó directamente lesionado al banquillo. El resto tan solo fue una cuestión de tiempo, a los pocos meses me dijeron que necesitaban ocupar mi puesto. Firmamos, estaba fuera. GERMANSOFT cotiza en bolsa, en este tipo de empresas, más que en ninguna otra, el tiempo es dinero. Lección aprendida.
