Si hay algo que define a España, además del flamenco, el jamón y el fútbol, es nuestra pasión desmedida por las obras. Ya sea una pequeña reforma en el barrio o la construcción de una nueva carretera que promete ser la envidia de Europa (aunque tarde diez años más de lo previsto), parece que siempre tenemos un proyecto en marcha. En este capítulo, analizaremos el estado de la infraestructura en España desde una perspectiva histórica, pasando por el presente y anticipando lo que nos depara el futuro. Todo, por supuesto, con mucho humor, porque en España si algo no nos falta, además de las obras, es la capacidad de reírnos de nuestras propias desgracias (y retrasos).
