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Página de lectura · Edición ilustrada · 2026
Índice ↗Capítulo 8: La Infraestructura

8.3 El Siglo XIX: "Los ferrocarriles... cuando los trenes no tenían prisa"

Unas cañas y muchas risas
Ilustración original creada con IA; interpretación artística, no fotografía documental.

Con la llegada del siglo XIX y la Revolución Industrial, España decidió subirse al tren, literalmente. El ferrocarril se convirtió en el nuevo símbolo del progreso, y pronto comenzaron a tenderse vías por todo el país. Bueno, "pronto" es un decir, porque como ya es tradición, las obras se retrasaron, los presupuestos se dispararon, y las discusiones sobre qué rutas eran las más adecuadas se prolongaron durante décadas. Vamos, que nada ha cambiado mucho en ese sentido.

El primer ferrocarril en España se inauguró en 1848, y conectaba Barcelona con Mataró. Fue un éxito, claro, porque todos estaban emocionados con la idea de viajar más rápido que a lomos de un burro. Sin embargo, la expansión de la red ferroviaria fue mucho más lenta de lo que cabría esperar. El gobierno de la época intentaba coordinar a las diferentes regiones del país, cada una con sus intereses y prioridades, y eso generó más retrasos que un AVE en obras.

A pesar de todo, los ferrocarriles terminaron conectando gran parte del país, y aunque los trenes de entonces no eran precisamente veloces, fueron el primer paso hacia la modernización del transporte en España. Lo curioso es que, a pesar de todas las mejoras tecnológicas que hemos experimentado desde entonces, seguimos teniendo una relación de amor-odio con los trenes. Especialmente cuando nos enteramos de que, por algún motivo misterioso, la línea que estamos esperando lleva en obras desde hace tanto tiempo que ya hemos perdido la cuenta.