Cuando se habla de cultura en España, muchos pensarán inmediatamente en la Alhambra, Velázquez, Picasso, el flamenco o el Quijote. Pero, si somos honestos, nuestra cultura contemporánea ha sido personificada por un personaje ficticio que, para bien o para mal, representa la antítesis de todo eso: José Luis Torrente. Este ex-policía, maleducado, corrupto y patético, encarna algunos de los peores estereotipos del español promedio, y a pesar de ello (o quizás debido a ello), se ha convertido en un referente cultural. Así que, ¿qué mejor embajador no oficial que Torrente? Este personaje es un espejo de lo que somos, lo que fuimos y, en algunos casos, lo que esperamos no ser en el futuro.
