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Página de lectura · Edición ilustrada · 2026
Índice ↗Capítulo 4: La Cultura

4.5 El Presente: "La Cultura de la Pandereta, el Reguetón y Torrente"

Unas cañas y muchas risas
Ilustración original creada con IA; interpretación artística, no fotografía documental.

Y así llegamos al presente. Después de la euforia cultural de los 80 y 90, ¿dónde estamos ahora? Pues bien, si juzgamos nuestra cultura por el cine más taquillero de las últimas décadas, parece que Torrente es nuestro embajador no oficial. No cabe duda de que este personaje, creado por Santiago Segura, es una parodia extrema de los peores estereotipos españoles: machista, racista, ignorante y, sobre todo, un vago incorregible. Pero lo más preocupante de Torrente no es su existencia como personaje, sino el éxito masivo que ha tenido.

Lo que refleja Torrente es la fascinación de los españoles con lo peor de nosotros mismos. Mientras que otros países, como Francia o Italia, han mantenido una cultura cinematográfica basada en la belleza, la sofisticación y la innovación, en España hemos decidido abrazar la autocomplacencia y el esperpento. ¿Qué dice de nosotros que Torrente haya sido una de las sagas más exitosas del cine español?

Esto no quiere decir que no tengamos grandes artistas en el presente. Aún existen creadores que siguen desafiando las convenciones y produciendo obras de gran calidad, tanto en cine como en literatura y arte. Pero estos creadores parecen estar cada vez más apartados del público masivo, que prefiere consumir productos culturales que, en el mejor de los casos, son mediocres, y en el peor, son directamente nocivos para la cultura.

La música también ha sufrido una transformación. Aunque el flamenco sigue siendo uno de los pilares culturales de España, el reguetón y la música urbana se han apoderado de las listas de éxitos. Mientras que en otros países europeos el pop, el rock y otros géneros siguen manteniendo cierta relevancia cultural, en España la música parece haberse reducido a una fórmula repetitiva de ritmos fáciles y letras que rara vez ofrecen algo más que superficialidad.