Si algo define el enfoque español hacia la ciencia y la tecnología, es nuestra capacidad de dejarlo todo para el último minuto y, de alguna manera, lograr que funcione (aunque a veces solo por los pelos). Es un don único que combina creatividad con improvisación, y que a menudo deja perplejos a aquellos que prefieren planificar cada paso con meses de antelación. En España, la innovación no sigue un plan detallado; es más bien una carrera contrarreloj, donde todo parece estar a punto de colapsar… hasta que, milagrosamente, sale bien. En este capítulo, exploraremos la evolución de la ciencia y la tecnología en España, desde su historia hasta los desafíos del presente y las promesas del futuro. Todo ello, por supuesto, con un toque de ironía, porque en este país sabemos que la ciencia es seria, pero no siempre se toma tan en serio como debería.
