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Página de lectura · Edición ilustrada · 2026
Índice ↗Capítulo 6: El Medio Ambiente

6.4 La Comparación con Otros Países: "Mientras Otros Reforestan, Nosotros Hacemos Rotondas"

Madrid: vida en las calles
Ilustración original creada con IA; interpretación artística, no fotografía documental.

Y aquí es donde entra la comparación con otros países, porque si algo nos gusta a los españoles es compararnos con los demás, sobre todo cuando podemos justificar por qué lo hacemos todo bien (aunque en el fondo sepamos que no). Mientras que en países como Alemania o Francia llevan décadas apostando por la reforestación, la energía verde y la movilidad sostenible, en España hemos preferido apostar por algo mucho más sólido: el cemento.

Tomemos como ejemplo a los países nórdicos. Suecia, Noruega y Finlandia son campeones en la protección de sus bosques y en la creación de ciudades sostenibles. Mientras tanto, en España hemos decidido que lo nuestro es construir rotondas. De hecho, si hubiera un premio mundial a la densidad de rotondas por kilómetro cuadrado, España se lo llevaría sin duda. Cada pequeño cruce de caminos merece su propia rotonda, preferiblemente adornada con una escultura incomprensible, mientras los árboles y las zonas verdes parecen un lujo innecesario.

En cuanto a transporte sostenible, bueno, en ciudades como Copenhague o Ámsterdam llevan décadas promoviendo el uso de la bicicleta, y el transporte público es eficiente y barato. ¿Y en España? Pues sí, hemos hecho algunos avances, pero todavía estamos obsesionados con los coches. En lugar de reducir el tráfico en nuestras ciudades, hemos construido más carriles y más aparcamientos, como si eso fuera a solucionar los problemas de contaminación.

Y luego está el tema del reciclaje. En países como Alemania, el reciclaje es casi una religión. Tienen sistemas eficientes y claros para separar residuos, y los ciudadanos están bien concienciados. En España, por otro lado, el reciclaje es más bien un acto de fe. Ponemos los contenedores de colores, pero nunca estamos del todo seguros de si estamos tirando las cosas en el lugar correcto. Y, por supuesto, la falta de seguimiento y sanciones hace que muchas veces todo termine mezclado de nuevo en el vertedero.