Para que la familia sea verdaderamente la “iglesia doméstica”, la Iglesia debe ofrecer un acompañamiento continuo y una formación integral que permita a los matrimonios y a las familias crecer en la fe y la virtud.
Preparación para el Matrimonio: La preparación para el matrimonio es crucial para ayudar a las parejas a entender la seriedad y la belleza del sacramento matrimonial. La Iglesia ofrece programas de formación prematrimonial que abordan temas como la comunicación, la resolución de conflictos y la sexualidad, con el fin de preparar a las parejas para una vida conyugal que refleje el amor de Cristo por su Iglesia.
Acompañamiento de Familias en Crisis: La pastoral familiar debe estar preparada para acompañar a las familias en momentos de crisis, ofreciendo apoyo espiritual y práctico. La Iglesia ha desarrollado programas de consejería y grupos de apoyo para ayudar a las familias a enfrentar los desafíos del divorcio, la adicción y el dolor de la pérdida de un ser querido.

