La moral sexual de la Iglesia es una de las áreas más criticadas tanto dentro como fuera de la comunidad católica. La Iglesia sostiene un enfoque de la sexualidad que considera el acto sexual como un medio exclusivo para la procreación dentro del matrimonio. Sin embargo, esta enseñanza es a menudo vista como desconectada de la realidad de los fieles y de los desafíos que enfrentan en sus vidas.
El Uso de Anticonceptivos: La encíclica "Humanae Vitae" (1968), del Papa Pablo VI, reafirmó la enseñanza de la Iglesia sobre la ilícitud del uso de anticonceptivos artificiales. Esta decisión fue controversial incluso dentro de la propia jerarquía de la Iglesia, y muchos teólogos y obispos expresaron su desacuerdo. La mayoría de los fieles católicos en el mundo occidental no siguen esta enseñanza, lo que ha creado una brecha entre la doctrina oficial y la práctica pastoral.
El Celibato Sacerdotal: La práctica del celibato obligatorio para los sacerdotes en la Iglesia Latina es otra área de debate. Aunque la Iglesia lo defiende como un símbolo de entrega total a Cristo, hay quienes argumentan que ha contribuido a la crisis de vocaciones y que debe ser reconsiderado. Algunos también lo ven como una de las causas subyacentes de los escándalos de abuso sexual, ya que puede crear un entorno de represión y aislamiento.
La Homosexualidad y la Incoherencia Pastoral: La enseñanza de la Iglesia distingue entre la inclinación homosexual, que no es considerada en sí misma un pecado, y los actos homosexuales, que son vistos como intrínsecamente desordenados. Sin embargo, esta distinción ha sido criticada como hipócrita y como una fuente de discriminación. Al mismo tiempo, ha habido escándalos de sacerdotes involucrados en conductas homosexuales, lo que ha contribuido a una percepción de hipocresía y falta de coherencia en la enseñanza de la Iglesia sobre la sexualidad.
