En muchos contextos, la Iglesia colabora con movimientos sociales que promueven la justicia, la paz y la defensa de los derechos humanos. Sin embargo, esta colaboración no está exenta de tensiones, especialmente cuando los movimientos adoptan posiciones que van en contra de la enseñanza moral de la Iglesia.
El Compromiso con los Derechos Humanos: La Iglesia ha sido una de las principales defensoras de los derechos humanos, pero ha mantenido sus reservas respecto a ciertos derechos reproductivos y cuestiones relacionadas con la identidad de género. La tensión entre la promoción de la justicia y la defensa de la doctrina sigue siendo un desafío para la Iglesia en el siglo XXI.

