La revolución tecnológica de las últimas décadas ha planteado preguntas profundas sobre el futuro de la humanidad. Temas como la inteligencia artificial, la modificación genética y la biotecnología exigen una respuesta ética basada en la dignidad y el bien común. La Iglesia, a través de documentos como “Dignitas Personae” y el compromiso del Papa Francisco con la ética de la inteligencia artificial, ha tratado de articular una visión que guíe el desarrollo tecnológico hacia un uso humano y responsable.
Manipulación Genética y Clonación: La Iglesia ha dejado claro que cualquier intervención genética que altere la integridad de la persona humana es moralmente inaceptable. Aunque apoya el uso de la tecnología para curar enfermedades y mejorar la salud, se opone a la clonación humana y a la modificación genética de embriones con fines de “perfeccionamiento”.
Inteligencia Artificial: El uso de la inteligencia artificial plantea preguntas sobre el control humano, la privacidad y la responsabilidad moral. La Iglesia ha defendido un enfoque que ponga la tecnología al servicio del ser humano y ha advertido contra la creación de máquinas autónomas que puedan tomar decisiones éticas o incluso letales. El Vaticano ha apoyado la “Rome Call for AI Ethics”, una iniciativa global que promueve la transparencia y el respeto de los derechos humanos en el uso de la IA.

